Vivimos en una época de mierda. Pero a diferencia de otras, en esta la creatividad no tiene la importancia y determinación que en otras hizo que se sentaran las bases de la cultura popular. Ahora prevalece el espejismo de la espontaneidad y el consumo masivo de grageas culturales. Todo bien dosificado, de rápida absorción e inocuo. Todo bien diseñado para que cualquier trozo de carne andante pueda acceder a ello. De hecho, seguro que más de la mitad de la gente que haya empezado a leer esto, no habrá llegado ni siquiera a estas líneas. Pregúntate qué música has escuchado hoy y prueba a ser capaz de recordar los grupos o las canciones que has oído. Qué, ni lo recuerdas, ¿verdad? Oyes música de forma compulsiva y cuando una canción no te seduce a los 5 segundos, pasa a formar parte de la biblioteca de canciones olvidadas que jamás oirás.

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