El consuelo de los invisibles.
En el anterior post que publicamos, recordaréis que hablábamos del trabajo que conlleva mantener un grupo activo cuando no tienes a nadie que te asesore, gestione y movilice todo lo que es necesario para llegar a la gente. Pues todo ese trabajo lleva consigo grandes dosis de ilusión, emoción y pasión, que mucha gente no llega a valorar jamás. Eso comporta que los sentimientos con los cuales creamos nuestros actos, no siempre son los que esperamos o deseamos.
