Querid@s lector@s de nuestro blog, cuando tenemos que empezar a escribir uno de ellos con esta frase, “Erase una vez…” avisamos que lo que vais a leer no es un cuento, sino la triste realidad, como ya nos pasó con el Museo del Rock de Barcelona y alguna que otra movida, pero como esta que os vamos a relatar a continuación, NINGUNA!.

Erase una vez… ComalcOOL, un grupo de vintage rock de Vinaròs, que ilusionado, se apresuraba a acudir, junto a los Erotic Psycho, un grupo de Sleazy Rock de Valencia, a actuar el sábado 21 de noviembre en la sala Z-Club de Castellón, situada en el polígono Castalia nº 261, más conocida como la Sala Zeppelin y ex Fraguel Rock.

Y así empieza nuestro relato.

Nuestra experiencia no solo fue nefasta, sino que rozó lo desagradable y lo surrealista. Un equipo de sonido que no funcionaba, unos monitores que no sonaban, unos cables que a saber cuántos lustros tenían, unos soportes de micro que se sostenían con cinta de carrocero, un técnico de sonido que no sabía cómo funcionaba la mesa de mezclas, un auténtico DESASTRE. Pero lo peor fue el trato de la sala, para ellos no éramos más que unos tipos que debían pagarlo todo, la sala, el técnico, la incompetencia de la sala, la falta de profesionalidad, e incluso la desidia de los dueños del local, que ni preguntaban ni se interesaban por lo que estaba pasando tras horas de desastres continuados y que nos impidieron realizar las pruebas de sonido. Ni se preocuparon en anunciar o promocionar el concierto, flipante!.

sala_zeppelin_liveCS

Desde las 18h00 hasta las 22h30 nos tuvieron a los 2 grupos en vilo, sin solucionar nada y al final suspendiendo el concierto. No pudimos ni buscar un hueco para poder cenar (NI SIQUIERA BEBER AGUA, porque esta gente te cobraba!!!, si hubiesen sido Güiskis aún lo entenderíamos), al loro con el dato que es muy fuerte, TE COBRABAN EL AGUA!!!!, sí, sí, por favor, volved a leerlo, porque nosotros, escribiéndolo tampoco nos lo creemos. Y ese trato tan exquisito se produce mientras gastábamos la pasta en NUESTROS móviles para llamar a nuestros conocidos técnicos de sonido para que pudieran echarle una mano al de la sala, sí! sí! tal como os lo contamos. Más de una HORA de teléfono, si sumamos todas las llamadas que se tuvieron que hacer, sin contar que nosotros, mientras tanto, nos dedicábamos a intentar arreglar los soportes de micro que se caían, los cables que hacían ruido, los enchufes tirados por los suelos, etc etc…

Las puertas abrían al público a las 22h30, a esa hora ya habíamos decidido suspender, y cómo no!, no habían ni monitores, ni micros (encontrar la reverb de la mesa de sonido costó exactamente UNA HORA), ni sonido, ni nada de nada. Pero lo peor fue tener que decirle a la gente que ya estaba en la entrada que no había concierto, muchos de ellos venían de Valencia, de Vinaròs, etc… Sin contar la faena que les hacen a los músicos, que ya vamos más justos que una mallas de los ochenta como para encima perder pasta en la aventura.

Una noche para olvidar, pero sobre todo para denunciar y que no le pase a otros. Recordad Z-CLUB Castellón, un sitio para no volver.

Ah! y recordad queridos grupos que pretendéis tocar allí, LA NORMA DE LA CASA ES COBRAROS EL AGUA MIENTRAS TRABAJÁIS.

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