Tocar madera.
Tocar madera. Eso es lo que debió hacer el público de la población gallega de Cee, que contrataron a Manolo Tena para que actuará en sus fiestas patronales. Viendo el vídeo de su actuación se ve claramente la entrega y pasión (sic) con la que éste “artista” se entrega a su público el cual ha pagado un dinero por verle actuar. Sus abogados dicen que Manolo Tena cantó todas sus letras y que no hay motivo para demanda alguna. La cual cosa sería normal siempre que la letra sea la de la música que toca, claro…
Con actos como éste, nos reafirmamos en nuestro pensamiento de que el panorama musical español está desvencijado, obsoleto y lleno de gente que no merece estar en el status que se le ha otorgado. Y no vale aquello de que es uno de los supervivientes de la movida madrileña, porque de supervivientes hay muchos, otra cosa es que se mantengan dignamente. Dejemos por un momento el lado musical y artístico; hablemos de lo que es en sí un concierto. Es decir, el lugar de trabajo de un músico. Imaginad que en vuestro lugar de trabajo tuvieráis a un compañero que viene en estado de embriaguez, no se acuerda de lo que tiene que hacer, y se sienta de brazos cruzados justificando su actitud y diciendo que si no se está contento con su actitud, que le despidan. ¿Que haríais vosotros?

Diariamente nos solemos quejar de la actitud de algunos funcionarios, controladores aéreos, políticos y demás trabajadores cuando nos afecta directamente a nosotros. Pero parece ser que a según quién se le permite ejercer su profesión en un estado mental y anímico con un nivel muy bajo de percepción, que en otros estratos de la sociedad acaban en huelgas y manifestaciones. Una persona normal que haya pasado por etapas depresivas, ya sea por alcoholismo, adicción a drogas, etc… no va a trabajar. Va al psicólogo y se queda en casa de baja. Pero en el caso que nos ocupa, el de la música, entran factores externos como los managers, discográficas, SGAE, etc.. que buscan exprimir al máximo cualquier atisbo de beneficio sea de la forma que sea.
Una vez más queda demostrado que la obra siempre supera al artista, ya que la obra permanece inalterable en el tiempo, y el artista no. Incluso habrá quien defienda al bueno de Manolo y su legado…aunque no es mi caso…
Posteado por Phanktom48
