Ser aficionado a la música, tanto para escucharla como para tocarla, es una de las actividades que mayor número de gente practica. La diferencia entre la música y el resto de aficiones que se puedan tener radica en que la música implica varias cosas a la vez. Una sería la inmediatez, la facilidad con la que se tiene acceso a la música. Y más hoy en día, donde la tecnología tiene un valor importantísimo. Hasta el punto que puedes escuchar música mientras nadas y te sumerges en una piscina. La otra, es que te acabas convirtiendo irremediablemente en un adicto a la emoción. La música aglutina muchas capacidades de expresión y sentimientos que de manera recíproca afectan tanto al que la escucha como al que la ejecuta. Los sentimientos del artista acaban siendo parte del oyente. Y el oyente coge esos sentimientos y los trata de perpetuar a su alrededor, ya sea yendo a conciertos o tratando de mostrarlos a los de su alrededor. En ese viaje se genera una corriente que produce empatía y afinidad, lo que se acaba convirtiendo en un claro ejemplo de emoción. Esa emoción es real, auténtica. El hecho de que miles de personas sientan la misma emoción lo convierte en genuino, en algo inherente a la capacidad humana de sentir.

Todas esas emociones, sentimientos y afinidades hacen que un artista tome la importancia que se merece y que mantiene viva la llama de la música. Y el único juez que determina la importancia del legado del artista es el tiempo. El tiempo deja a cada uno en su lugar, ya que la memoria colectiva alimenta ese recuerdo y lo mantiene presente en el tiempo. Es la demostración de que esos cúmulos de sensaciones se mantienen intactos como el primer día. Eso es la autenticidad. Que por más intentos de copiar esas emociones nunca llegan a la plenitud de su predecesora. Cuantas más emociones auténticas tengas, más cerca estás de la felicidad. Y la música hace feliz a mucha gente. Por eso encontrarte con gente que tiene afinidad por los mismos grupos, las mismas canciones o el mismo riff, hace que te sientas parte de algo auténtico. Y eso es lo que nos pasa en ComalcOOL. No hacemos lo que hacemos porque sí, es el cúmulo de vivencias y sensaciones y tratadas con el cariño y respeto que se merecen. Cuando alguien te dice que suenas a Led Zeppelin, o a Pink Floyd no es más que la demostración de que parte de esas sensaciones las ha vuelto a revivir con una canción, una pincelada de una canción nuestra. Por eso nuestra única intención es la perpetua búsqueda de lo auténtico. En esas estamos.

Héctor Reina @phanktom48

3 Respuestas en “La perpetua búsqueda de lo auténtico.”

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  2. 4Colors dice:

    “Y la música hace feliz a mucha gente” y es verdad, yo no sería nada sin ella. Bueno, sí. Sería algo pero bastante infeliz y aburrido.

    Si algo me quedará por ver en esta vida es a Phil. A cambio, me saturo con lo que queda de la banda viéndolos cada vez que puedo.

    De un flaco a otro.

  3. Hector dice:

    En general el mundo sería bastante triste sin música. Seríamos seres sin alma. Estaríamos perdidos.
    Lo mejor de toda esa búsqueda es encontrarte con gente que siente lo mismo que tú y que su autenticidad en dos pares de colores te haga sentirte auténtico a tí.

    Saludos, maestro!

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